¿Por qué la AELex?

Las preocupaciones actuales sobre la globalización, la internacionalización de todo tipo de relaciones humanas, y la investigación lingüística han colocado la actividad lexicográfica en un centro de interés académico y profesional en el que también convergen políticas lingüísticas e intereses económicos.

La década de 1980 ve nacer en Europa la asociación de estudiosos y profesionales de la Lexicografía, Euralex, que hoy es la sociedad de referencia mundial en esta especialización, tanto desde el punto de vista lingüístico como técnico y profesional y cuyo órgano de difusión es el International Journal of Lexicography, editado por Oxford University Press. Los diccionarios de aprendizaje para la lengua inglesa y el procesamiento de la información contribuyeron a este nacimiento.

En las universidades españolas la Lexicografía se cultiva hoy desde varias perspectivas. A ello han contribuido el interés por la estructura del léxico, es decir, por las relaciones semánticas, sintácticas y morfológicas de las unidades léxicas, y las facilidades que la informática aporta para el tratamiento de gran cantidad de datos, las necesidades del procesamiento del lenguaje escrito, de la web semántica, etc., además de la orientación histórica tradicional de la Filología. Prueba de ello son publicaciones, reuniones periódicas, redes de grupos de investigación, cursos de postgrado y varios proyectos de investigación subvencionados que tienen como objetivo la elaboración de nuevos diccionarios.

Entre las editoriales comerciales que publican diccionarios, así como material de enseñanza y de aprendizaje de las lenguas peninsulares, la Lexicografía es objeto de interés económico. El estudio del español, por ejemplo, está en fase de expansión, debido al desarrollo de los países que lo hablan y de las zonas geográficas por las que se extiende. Se ha podido hablar, a partir de la década de 1990, de ‘nueva lexicografía española’, denominación basada principalmente en diccionarios escolares que han venido a llenar las necesidades docentes de la población. Ocurre lo mismo en las otras lenguas, catalán, gallego, eusquera; así como en las lenguas románicas, portugués, italiano, francés, etc., de países cercanos.

Empresas de gran calado, amplitud y exigencia están siendo impulsadas por instituciones del ámbito hispánico, como los trabajos lexicográficos de la Real Academia Española, del Institut d’Estudis Catalans, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, de El Colegio de México o del Instituto Caro y Cuervo, por citar solo las más sobresalientes.

Todo ello explica el interés y la razón de la existencia de la Asociación Española de Estudios Lexicográficos.